Tulum, Quintana Roo.- La guacamaya verde, científicamente conocida como Ara militaris, enfrenta una creciente amenaza en México y otras regiones de América Latina debido al tráfico ilegal, la cacería y la destrucción de su entorno natural, explicó el maestro en ciencias Cristóbal Carrión, quien alertó sobre la urgencia de proteger a esta especie emblemática de los ecosistemas tropicales.
También llamada guacamayo en distintas regiones, esta ave destaca por su imponente tamaño y su vibrante plumaje verde olivo, tonalidad de la que deriva su nombre: “militaris”. Pertenece a una familia con diversas subespecies, entre ellas Ara militaris mexicanus y Ara militaris bolivianus, que presentan ligeras variaciones en coloración, aunque todas comparten una apariencia llamativa.
La guacamaya verde mide entre 70 y 80 centímetros de longitud, con una envergadura que alcanza de 90 a 110 centímetros cuando despliega sus alas. Su peso oscila entre los 900 y mil 100 gramos, lo que la convierte en una de las aves más grandes de su tipo en vida silvestre. Entre sus rasgos distintivos se encuentra un plumón en la frente y una zona facial sin plumas, de color blanco con líneas negras, que recuerda a los trazos de pintura de guerra, de ahí otra posible asociación con su nombre.
A diferencia de otras especies, la guacamaya verde no presenta dimorfismo sexual evidente, lo que dificulta distinguir entre machos y hembras sin conocimientos especializados. Su pico es fuerte y negro, mientras que sus patas son de tonalidad gris.
En cuanto a su distribución, su hábitat son las selvas húmedas tropicales y subtropicales desde el norte de México, principalmente en regiones del Pacífico y el Golfo, hasta el noreste de Argentina.
Sin embargo, explicó el especialista, su presencia no es continua, sino fragmentada, lo que incrementa su vulnerabilidad. En México se le puede encontrar en zonas como la Sierra Gorda, Tehuacán-Cuicatlán, Chiapas y la península de Yucatán.


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