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Ninguna prueba de que la vivienda social sea la más dañada por sismos en Venezuela

Caracas. “Las viviendas sociales de Hugo Chávez se desploman como castillos de arena”, es el título de un reportaje del diario español ABC, que forma parte de un enfoque replicado en agencias y medios internacionales: asegurar que la tragedia ocurrida en Venezuela producto de los terremotos del 24 de junio de alguna manera tiene que ver con una presunta mala calidad de los edificios construidos por los gobiernos del ex presidente y Nicolás Maduro para familias pobres. Incluso han afirmado que “la mayoría de los inmuebles colapsados” corresponden a proyectos habitacionales hechos por esas administraciones.

Varios urbanismos edificados por la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), uno de los programas bandera de la revolución bolivariana y mediante el cual se dotó de hogar digno a millones de personas, han sufrido daños por los sismos y réplicas de la semana pasada.

Pero no existe hasta el momento un registro oficial que señale cuántos de los inmuebles que sufrieron daños o colapsaron completamente corresponden a la GMVV y cuáles a otro tipo de edificios.

El ministerio de Vivienda y la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Viviendas e Infraestructuras, creada a partir de la emergencia, inspeccionan todas las zonas afectadas. Una fuente ministerial comentó que realizan un levantamiento exhaustivo para dar respuesta a todas las familias.

Mentiras e ignorancia
Una periodista hizo viral en redes un video donde muestra en medio de un edificio colapsado en La Guaira restos de anime (poliestireno) y afirma que las paredes estaban construidas con ese material para sugerir que por esa razón cedieron ante el doble terremoto de 7.2 y 7.5.

El profesor Óscar López Sánchez, ingeniero estructural y profesor del Instituto de Materiales y Modelos Estructurales de la Universidad Central de Venezuela, comentó que el poliestireno en construcción civil es completamente normal.

“Eso no tiene ningún problema, son elementos aligerantes de peso. Eso se usa en la construcción formal. Eso no es estructura, la estructura es otra. Son elementos simplemente de relleno que son útiles en el proceso constructivo y tienen la ventaja de que tienen poco peso. Eso no es responsable del colapso. La causa hay que investigarla ahora”.

Criticar la Misión Vivienda no es algo reciente. Se remonta a los orígenes del programa y ha sido una constante de las baterías políticas y mediáticas de la polarización que caracteriza a Venezuela. Cuando Chávez creó el proyecto, en abril de 2011, para dar respuesta a la crisis habitacional generada por una fuerte vaguada que dejó a miles de familias sin hogar en el año 2010, comenzaron los señalamientos de corrupción y retrasos por parte de la oposición. La llamaban “misión maqueta”. Sin embargo, años después, los urbanismos de la GMVV son parte del paisaje normal en prácticamente cualquier ciudad del país.

Chávez prometió construir 3 millones de viviendas en siete años, en lo que críticos señalaron como un intento de manipular al pueblo para que lo religiera en las presidenciales del año siguiente. Tres lustros después, el gobierno de Venezuela exhibe haber sobrepasado el hito de los 5 millones de hogares entregados.

La meta establecida parecía muy exigente, pero se contaba con recursos provenientes del petróleo y una gran red de empresas nacionales e internacionales dispuestas a poner manos a la obra. Se edificaron proyectos de diferentes dimensiones, unas desarrolladas directamente por el gobierno, otras encargadas a firmas locales y muchas otras a compañías de China, Rusia, Bielorrusia, Irán, Brasil, España, Portugal, entre otros países.

En el año 2011, con una meta inicial de 153 mil 404 soluciones habitacionales, el ministerio de Vivienda consignó en su documento de memoria y cuenta la adjudicación de 146 mil 22 viviendas. Las prioridades se enfocaron en el desalojo de los campamentos temporales de damnificados. En 2012, los balances oficiales registraron el cumplimiento de la meta anual de 200 mil 80 viviendas entregadas. Este ciclo se caracterizó por la masificación del programa Sustitución de Rancho por Vivienda (SUVI), donde el Estado transfería los recursos a los consejos comunales para la gestión directa de las obras.

Además de los señalamientos sobre la calidad de las construcciones, el ataque contra la GMVV mostró desde el comienzo una arista sociopolítica. Chávez levantó grandes bloques para familias pobres en medio de terrenos ubicados en zonas de clase media y media baja. La molestia evidente de estos estratos medios por la incomodidad que les generaban sus nuevos vecinos contrastaba con la alegría de quienes recibían un apartamento en estas urbanizaciones luego de vivir una vida entera de precariedad.

De la punta del cerro a la avenida
Sarahí Gutiérrez quien recibió un apartamento en Caracas durante el gobierno de Hugo Chávez, describió para La Jornada su experiencia: “no se podía expresar tanta felicidad, nada más imagínate lo que significaba pasar de vivir en la punta del cerro a tener una casa en la avenida, ¡en la avenida!”

Luego de la muerte de Chávez en 2013, el programa experimentó una reconfiguración metodológica debido a las contracciones presupuestarias por la crisis de los precios del crudo y al posterior esquema de sanciones financieras externas aplicadas al Estado venezolano. Sin embargo, al finalizar el primer año de Maduro, las cifras del ministerio reportaron la conclusión de 201 mil 75 viviendas, fijando el acumulado histórico en 547 mil 177 unidades.

Maduro se propuso acelerar la entrega de casas modificando el esquema para impulsar la autoconstrucción y reparación de viviendas a través del programa Barrio Nuevo-Barrio Tricolor. El 30 de diciembre de 2015 se oficializó la consecución de la vivienda número un millón, un complejo de apartamentos ubicado en el desarrollo residencial Virgilio Díaz, en el estado Barinas.

En marzo de 2018, los reportes gubernamentales consignaron el hito: 2 millones en el complejo habitacional Ciudad Belén, en el estado Miranda. Un año después, en diciembre de 2019, Maduro anunció el cumplimiento de la vivienda 3 millones a pesar de las dificultades en las cadenas de distribución interna de insumos básicos producto del bloqueo económico impuesto por Washington.

Al cierre de 2022, los informes oficiales de la vicepresidencia sectorial de economía determinaron que el indicador histórico de la GMVV se situaba en 4 millones 400 mil inmuebles. Durante el año 2023 se develaron sucesivamente los hitos 4 millones 500 mil y 4 millones 600 mil y reportó que 70 por ciento de las edificaciones se ejecutaron mediante la modalidad de autoconstrucción comunitaria organizada.

El 6 de junio de 2024 Maduro oficializó la entrega del apartamento correspondiente al hito 5 millones, ubicado en el Urbanismo Comuna Che Guevara. Allí anunció la meta de alcanzar 8 millones de unidades habitacionales para 2031.

La Gran Misión Vivienda Venezuela fue quizás el proyecto más ambicioso del gobierno de Hugo Chávez, posicionándose junto a los programas masivos de alfabetización y las redes de distribución de alimentos como una de las iniciativas de mayor alcance e impacto de su gestión. Convirtió el acceso a la vivienda en un derecho garantizado y le dio respuesta a una de las necesidades más básicas y urgentes de la población, sobre todo en los sectores tradicionalmente excluidos. A pesar de las críticas, lo que no se puede negar es que el programa ha tenido un impacto profundo en la estructura socio urbana del país.

Cifras oficiales
La cifra de muertos se elevó a 2 mil 954 y 16 mil 592 resultaron heridas por los potentes sismos que golpearon Venezuela el 24 de junio, según el balance más reciente del gobierno.

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