Entre el olor a humedad y escurrimientos por una fuga de agua procedente de la vivienda ubicada encima de la suya, vive desde hace seis años Emelda Vázquez Espinoza, adulta mayor de 72 años, quien ha hecho las denuncias correspondientes ante las autoridades del Ministerio Público de Coyoacán por los daños ocasionados a su inmueble, sin obtener respuesta.
Las filtraciones comenzaron en 2020 y se presentaron principalmente en el baño y una de las habitaciones, pero la humedad se ha ido extendiendo por todo el pequeño departamento, cuyas paredes se encuentran descarapeladas, reblandecidas y en algunos puntos agrietadas.
La afectada relató que el agua cae del techo cada vez que se utiliza la instalación hidráulica de la vivienda superior. El domingo pasado, aseguró, retiró dos cubetas de agua acumulada a un costado del sillón donde duerme.
La vivienda, ubicada en la planta baja del edificio 4-A del andador 24 de Manuela Sánez, en la unidad CTM Culhuacán, prácticamente se encuentra a oscuras por temor a un corto circuito, y los escasos muebles se encuentran replegados en las áreas menos afectadas. “Todo se me pudre, todo huele a humedad”, expresó.
Vázquez Espinoza señaló que en enero de 2020 presentó una denuncia en la coordinación territorial COY-5, pero su expediente fue enviado al archivo, por lo que en 2023 inició un nuevo procedimiento mediante el cual se emitieron citatorios y se intentó realizar una mediación. Sin embargo, la vecina del departamento superior, que labora en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se negó a recibir las notificaciones y a permitir el acceso de personal para revisar las tuberías. La adulta mayor indicó que incluso ofreció pagar la reparación, cuyo costo en aquel momento ascendía a mil 500 pesos.
También recurrió a la Procuraduría Social, donde le señalaron que el seguimiento debía continuar ante la instancia en la que había presentado inicialmente su denuncia.
Viuda desde el año pasado, la señora Emelda, quien continúa trabajando en labores de limpieza para sostenerse, pidió la intervención del Gobierno de la Ciudad de México, pues no sólo teme que los daños a su propiedad se agraven, sino que, además, tanto ella como su nieto, con quien vive, padecen de enfermedades respiratorias por su constante exposición a la humedad.


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