Chihuahua, Chih. La Casa del Migrante de la Diócesis de Ciudad Juárez respaldó las denuncias penales presentadas por el Gobierno de México contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), relacionadas con la muerte, en circunstancias aún no esclarecidas, de 17 mexicanos durante operativos migratorios o en centros de detención.
En un comunicado, la Casa del Migrante y la Pastoral de Movilidad Humana de la diócesis manifestaron su preocupación por el fallecimiento de los connacionales, entre ellos Lorenzo Salgado Araujo, quien perdió la vida el pasado 7 de julio.
Ambas organizaciones calificaron la decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de presentar denuncias ante el Departamento de Justicia y las fiscalías estatales de Estados Unidos como una acción en favor de la verdad, la justicia, la defensa de la vida y la dignidad de las personas migrantes.
«Exhortamos a que estos acontecimientos sean investigados con transparencia y que, de existir responsabilidades, se actúe con justicia y sin impunidad», señalaron.
El albergue subrayó que «ningún ser humano es ilegal ante Dios» y sostuvo que toda política migratoria debe fundamentarse en el respeto irrestricto a la vida, la integridad física, el debido proceso y los derechos humanos.
«Como Iglesia, reiteramos con absoluta claridad que ninguna persona pierde su dignidad por su condición migratoria», enfatizó.
Asimismo, hizo un llamado a las autoridades de Estados Unidos para que toda actuación de sus cuerpos de seguridad se apegue a la legalidad, la proporcionalidad en el uso de la fuerza y el respeto a la dignidad humana.
La Casa del Migrante insistió en que la respuesta al fenómeno migratorio no puede construirse desde la violencia, el miedo o la criminalización, sino desde la justicia, la cooperación y el reconocimiento de la dignidad de toda persona.
Finalmente, recordó el mensaje del papa León XIV, al señalar que «la dignidad humana no es una concesión de los Estados ni depende de la nacionalidad, el origen o la condición migratoria; es un don recibido de Dios que ninguna autoridad puede desconocer».


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