Jannatah. Ziva Sharp lo dice alto y claro: es su fe judía lo que la motivó a ir a Cisjordania reocupada para defender a los palestinos amenazados por la actividad de colonos radicales. El compromiso que ella y su grupo han adoptado no le ha salido gratis, ya que fueron agredidos por estos colonos, que dicen también actuar en nombre de su fe.
Ziva Sharp y otros treinta activistas conforman un grupo de israelíes que, de forma regular, acuden a Cisjordania para tratar de proteger a los palestinos víctimas de los cada vez más numerosos ataques de colonos violentos.
Los activistas son de distintas edades y orígenes sociales, y en su mayoría no tienen un perfil religioso.
Este martes, al menos cinco resultaron heridos cuando fueron a ayudar a unos palestinos hostigados por colonos israelíes en el pueblo de Jannatah, cerca de Belén, al sur de Jerusalén.
Dichos colonos los echaron violentamente de la zona, lanzándoles piedras y echando mano de gas pimienta. Un periodista de AFP presente en el lugar fue herido en el mentón por un palazo que le dio un niño colono.
Ziva Sharp explica que optó por el activismo para «poner en práctica [su] compromiso con el judaísmo, que es humanista y no violento». Y de paso, «reducir, en la medida de nuestras posibilidades, los daños que el pueblo judío inflige a los palestinos».
«Se supone que estamos hechos a imagen de Dios, para seguir sus caminos. Los caminos de Dios son la piedad, la compasión y la justicia».
Su movimiento se llama Bnei Abraham (los hijos de Abraham), en honor del patriarca bíblico reconocido por los tres monoteísmos.
Incidente en Jannatah
Los activistas se desplazaron a Jannatah para construir una valla de protección alrededor de la casa de la familia Faraj, que asegura sufrir presiones de extremistas judíos.
Un miembro de la familia palestina, Mohammed Faraj, murió en marzo durante enfrentamientos con colonos y varios de sus familiares resultaron heridos. Nadie ha sido detenido por su muerte, dijo a AFP su hermano Hassan.
Los activistas acudieron para despejar los obstáculos que impedían el acceso a la propiedad de los Faraj después de que colonos instalaran una vivienda prefabricada en terrenos privados de la familia.
A su regreso, los activistas y los periodistas que los acompañaban encontraron sus vehículos vandalizados, con los cristales rotos y los neumáticos pinchados.
Después de que algunos activistas fueran a enfrentarse verbalmente a los colonos, llegaron dos vehículos cargados de refuerzos, muchos de ellos jóvenes vestidos con sudaderas oscuras, que se lanzaron contra ellos.
Según los activistas, el puesto de avanzada de colonos, llamado Kochav Yehuda, ha sido desmantelado en 64 ocasiones por las autoridades israelíes y reconstruido cada vez, la última de ellas el lunes, es decir, la víspera del incidente.


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