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Buscan en Nepal a mil 400 desaparecidos

Bidur. Bidur. Los equipos de rescate informaron ayer que fueron recuperados cadáveres a cientos de kilómetros río abajo de la zona de desastre en Nepal, cerca de la frontera con el territorio chino de Tíbet, mientras los equipos continúan con la búsqueda de al menos mil 400 personas desaparecidas a causa de las repentinas inundaciones del miércoles, que han dejado cerca de 400 muertos.

Los esfuerzos por localizar a los desaparecidos, entre ellos 644 turistas extranjeros, se complicaron por la destrucción de decenas de puentes y casi 40 kilómetros de carreteras, informó The Guardian. Al cierre de esta edición las autoridades nepalíes reportaron la recuperación de 389 cuerpos.

La oficina de Turismo del país asiático informó que 27 turistas fueron rescatados de las zonas afectadas por el desastre; diez ciudadanos indios, tres estadunidenses, dos italianos y cuatro surcoreanos, así como otras ocho personas cuya nacionalidad no se especificó.

A estas cifras se suman al menos tres muertos y cerca de 560 desaparecidos, entre ellos 260 extranjeros, en territorio chino, señalaron autoridades del gigante asiático. Pekín indicó por su parte que había alrededor de cien de sus ciudadanos extraviados en el lado nepalí.

Decenas de heridos fueron trasladados a Katmandú para recibir atención médica especializada y más de 100 personas fueron rescatadas por personal del ejército en helicópteros, añadió el rotativo británico.

En Nepal, la riada barrió el valle del río Trishuli, en el distrito de Nuwakot, al norte de Katmandú, y la región del Bhote Koshi, al este de la capital.

“Todo se acabó”, declaró a la Afp un refugiado de 35 años. “Ya no es más que un gigantesco cementerio. Lo único que queda es arena y piedras empapadas de sangre”, lamentó.

En Syabrubesi, otro sobreviviente de 27 años relató que pasó toda la noche en una escuela junto a un centenar de personas. “El resto (del pueblo) desapareció”, indicó.

El primer ministro chino, Li Qiang, junto con su homólogo nepalí, Balendra Shah, viajaron a las zonas afectadas para supervisar las tareas de búsqueda y rescate, recogieron medios estatales chinos y la oficina del dirigente nepalí.

La agencia encargada del pronóstico de inundaciones de Katmandú emitió una “alerta especial” sobre la formación de un lago cada vez más grande detrás de los escombros dejados por los deslaves.

Qianggong Zhang, jefe de riesgos climáticos y ambientales del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (Icimod), con sede en esa capital, señaló que existe el riesgo de una segunda crecida debido a “un bloqueo en la parte alta del río fronterizo” entre las naciones asiáticas.

Horas después, China emitió una alerta de “alto riesgo” por el posible colapso de un lago formado tras el deslave en Tíbet.

En este contexto, Srijana Gurung, directora interina en Nepal de la organización Plan International, afirmó a The Guardian que las comunidades de todo la región del Himalaya se enfrentan a “un impacto climático tras otro sin apenas tiempo para recuperarse.

“Las inundaciones y los deslizamientos de tierra siempre han ocurrido en Nepal, pero la crisis climática los está haciendo mucho más frecuentes e intensos”, advirtió.

«Un gigantesco cementerio»
La riada barrió en Nepal el valle del río Trishuli, en el distrito de Nuwakot, al norte de Katmandú, y el valle del Bhote Koshi, al este de la capital.

«Todo se acabó», declaró a la Afp Omkar Joshi, de 35 años, refugiado en las colinas de la localidad nepalí de Timure. «Ya no es más que un gigantesco cementerio. Lo único que queda es arena y piedras empapadas de sangre humana».

La inundación golpeó Syabrubesi, el punto de partida de la popular ruta de senderismo de Langtang, así como otras zonas utilizadas por viajeros para la peregrinación hindú a Kailash Mansarovar.

En Syabrubesi, Laloma, de 27 años, relató a la Afp que pasó toda la noche en una escuela con una centena de personas.

«Todo el resto (del pueblo) desapareció», afirmó.

Entre los extranjeros desaparecidos hay decenas de peregrinos hindúes que se dirigían al monte Kailash, la montaña sagrada y nevada del Tíbet.

Según el recuento preliminar de la Oficina de Turismo de Nepal, las autoridades siguen sin noticias de 178 ciudadanos de India, 65 de Estados Unidos, 53 de Ucrania, 51 de Malasia, 35 de Australia, 33 de Reino Unido y 25 de Canadá. España dijo que hay cuatro ciudadanos suyos no localizados.

La cancillería china indicó por su parte que había alrededor de cien ciudadanos chinos desaparecidos en el lado nepalí.

Tanto el primer ministro chino, Li Qiang, como su homólogo nepalí, Balendra Shah, viajaron a las zonas afectadas para supervisar las labores de búsqueda y rescate, según medios estatales chinos y la oficina del dirigente nepalí, respectivamente.

Riesgo de nuevas inundaciones
El gobierno chino movilizó a cerca de 800 rescatistas en la región autónoma del Tíbet, además de perros de búsqueda y lanchas rápidas para agilizar las operaciones de rescate, informó la agencia oficial de noticias Xinhua.

Sin embargo, las labores son difíciles en una zona montañosa y Li Qipu, miembro de la Policía Armada Popular, una fuerza paramilitar de China, señaló que «la inestabilidad de un lago de represa río arriba» y «la estrecha carretera de montaña» complican los esfuerzos de rescate.

En Nepal, los rescatistas tratan de abrirse paso entre el lodo y los escombros en busca de sobrevivientes.

Entre los que buscaban a sus familiares estaba Subash Khatani, quien dijo a la Afp que intentaba hallar a su hermano.

«Está entre los desaparecidos de (el distrito de) Rasuwa, por eso salimos a buscarlo», declaró.

El director en Nepal de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), David Fisher, alertó sobre la dimensión de la catástrofe, tras la que «pueblos enteros y zonas comerciales fueron arrasados».

Las lluvias monzónicas, de junio a septiembre, suelen provocar mortíferas riadas y deslaves en todo el sur de Asia.

Cambio climático
Los científicos afirman que el cambio climático está aumentando la frecuencia y la intensidad de este tipo de fenómenos meteorológicos extremos.

Además, el calentamiento provoca el derretimiento de los glaciares en todo el mundo, lo que aumenta el riesgo de inundaciones.

Qianggong Zhang, jefe de riesgos climáticos y ambientales del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), con sede en Katmandú, señaló a la Afp que existe el riesgo de una segunda crecida debido a «un bloqueo en la parte alta del río fronterizo entre Nepal y China».

Países se solidarizan
Las autoridades de varios países europeos expresaron sus condolencias a Nepal tras la devastadora inundación.

«Las escenas que llegan desde la frontera entre Nepal y China son devastadoras. Mis pensamientos están con todos los afectados, incluidas las familias y los seres queridos de los ciudadanos británicos desaparecidos en esta tragedia», declaró el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, en un comunicado difundido por el gobierno del país.

La Comisión Europea también se solidarizó con Nepal; según la presidenta del organismo, Ursula von der Leyen, se activó el programa europeo de observación de la Tierra, Copérnico, para ayudar a las autoridades locales en las labores de búsqueda y rescate.

La ministra de Asuntos Exteriores de Hungría, Anita Orbán, expresó su profundo pésame a las familias de las víctimas mortales de la catástrofe natural a través de su cuenta de la red social X.

A ella se sumaron sus homólogos de Finlandia, Noruega y Suecia: Elina Valtonen, Espen Barth Eide y Maria Malmer Stenergard, respectivamente.

El presidente de Eslovaquia, Peter Pellegrini, transmitió en nombre de la república sus más profundas condolencias y calificó la riada como una tragedia desgarradora.

La embajada de Francia en Nepal también expresó su solidaridad con el pueblo nepalí, al igual que las autoridades de Chipre y Grecia.

Entre otros países que respondieron a la trágica inundación se encuentran Austria y Serbia.

El papa León XIV tampoco se quedó al margen de la tragedia, confiando «las almas de los difuntos a la misericordia del Altísimo» y asegurando a los afectados su cercanía espiritual, según un telegrama publicado por la oficina de prensa de la Santa Sede.

Asimismo, el pontífice elevó oraciones por el personal de los servicios de emergencia e invocó la ayuda y la protección del Señor para todos, según el mensaje enviado por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano.

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