Sólo 3 por ciento de las tierras agrícolas de la franja de Gaza ha quedado accesible y sin daños, reveló una nueva evaluación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), mientras más de 2 millones de palestinos en ese territorio padecen una “sed masiva” debido a la grave escasez de agua.
El estudio, difundido en la página web de la ONU, destacó que apenas 448 hectáreas pueden utilizarse sin necesidad de rehabilitación; las otras 3 mil 643 accesibles resultaron dañadas, por lo que requieren trabajos de recuperación antes de que se pueda reanudar el cultivo.
La evaluación de la FAO atribuyó el descenso principalmente a la reducción del acceso a esas tierras, más que a más daños físicos. Vinculó la situación a la expansión de la denominada línea amarilla, que separa la zona de alto el fuego del área ocupada por el ejército israelí.
Las restricciones de Tel Aviv también dificultan la recuperación de la actividad agrícola por la escasez crítica de semillas, fertilizantes, equipos de riego, combustible y otros materiales necesarios para producir alimentos, señaló el órgano.
Antes de la guerra de Israel, la agricultura representaba alrededor de 10 por ciento de la economía gazatí y sostenía los medios de vida de más de medio millón de personas.
Al continuar con las operaciones militares israelíes, al menos nueve personas fueron asesinadas y 15 más resultaron heridas por un bombardeo contra una comisaría en la ciudad de Gaza. Hamas calificó la agresión de un “nuevo crimen de guerra”, mientras las fuerzas armadas israelíes justificaron la agresión al afirmar que el objetivo fue un presunto comandante del movimiento de resistencia islámica.
El ejército israelí abrió una investigación penal por la muerte de Hind Rajab, una niña de cinco años quien recibió disparos de bala en 2024, y de 15 trabajadores de emergencias y ayuda humanitaria en marzo de 2025 por fuego de sus tropas. Sin embargo, organismos de derechos humanos destacaron que indagatorias de este tipo rara vez derivan en condenas.
En tanto, la administración del presidente estadunidense, Donald Trump, comunicó al Congreso que enviará más de 206 millones de dólares para una propuesta de fuerza de mantenimiento de la paz en Gaza, el primer financiamiento significativo para el estancado plan del mandatario para reconstruir el devastado enclave.
El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, António Guterres, se mostró “profundamente alarmado” por los nuevos asentamientos israelíes en Cisjordania reocupada, luego de que Tel Aviv convocó a una licitación para desarrollar un proyecto de expansión al este de Jerusalén. El canciller británico, Ed Miliband, condenó la acción israelí.


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